lunes, 20 de julio de 2009

Laboratorio Ibérico de Nanotecnología

En uno de los veranos menos duchos en noticias de los últimos siglos, nos encontramos con al fin una buena nueva en cuanto a ciencia se refiere.
Se trata de la inauguración en Braga, Portugal, del Laboratorio Ibérico de Nanotecnología (INL) y que si bien en principio se trata únicamente de un proyecto hispano luso, está abierto a todos los países que lo deseen. De echo, sus estatutos legales son similares a los de otros centros del estilo como pueden ser el CERN de Suiza o el ESRF de Grenoble, con lo que su objetivo a largo plazo es convertirse en la referencia mundial en cuanto al estudio de la nanociencia y la nanotecnología.
Esperanzadora también la única noticia (hasta la fecha) de la que consta la Web del centro, con una colaboración nada menos que con el MIT.

Ilusionante pues el arranque del INL. Que no se quede sólo en un eso y continúe el camino para el que ha sido concebido.
SaLvd.

viernes, 10 de julio de 2009

Intelectuales en la playa

Andaba yo dándole el finiquito a El camino del corazón, de Sánchez Dragó (por cierto, más que recomendable), en la playita, que es época y que por poco dado que sea uno a mojarse los tobillos en el mar, viene de lujo para culturizarse un poco con algún que otro librito, pues estaba yo en una playa de Benidorm, debajo de una sombrilla (que me quemo) leyendo, y en esto que cayeron de un guindo a mi lado los típicos "sénecas" con los que uno se puede cruzar en la playa y, por qué no, en cualquier lugar del mundo.
Ni qué decir que la paz, el sonido del mar y el negro sobre blanco se fueron al garete, sustituidos por los típicos "¡mamá, la toalla!", "¡Juani, échale crema al niño!" o "¡no me tapa la güevera!".... Este último chillido me pegó fuerte. Claro, tuve que mirar a ver de qué se trataba porque no me imaginaba, ingenuo yo, qué tipo de cosas hace la gente con los güevos. Igual lo saben muchos, pero desconocía que la redecilla del bañador se llamaba güevera, pero claro, de los intelectuales se aprenden éstas y muchas otras cosas.
Pero lo que ya me descolocó todo lo descolocable, fue esa frase que aún retumba cuán mascletá en mis cada día más sorprendidos oídos:
"¿dónde nos enjabuamos los pies?"

Se derrumban los cimientos señores...

miércoles, 17 de junio de 2009

Vacaciones en Roma


Más de medio siglo ha pasado desde que los buenos de Audrey y Gregory se sumergieran a lomos de una Vespa por las intrincadas calles de la Ciudad Eterna, alucinando los guiris con la exótica ciudad europea por la que  apenas circulan coches, motos u otros carromatos del estilo y plagada de obras de arte y ruinas de antiguas y gloriosas civilizaciones, anteriores incluso a la suya...
Bueno, cierto es que la ciudad en cuestión es eterna y lleva muchos años siéndolo, pero estoy seguro de que desde 1953 las cosas han cambiado un poco.
Rom continúa salpicada por los mismos (o más) vestigios de gloriosas civilizaciones y plagada de obras de arte en cada fuente, plaza, iglesia, calle, museo y edificio. Los mismos lugares míticos como el Coliseo, el Foro, la Columna de Trajano, la Capilla Sixtina, la Pietá, la fontana de Trevi, la plaza Navona, el Panteón o las escaleras de la plaza de España, pueden de repente asomar tras cualquier esquina con sólo dar un paseo por sus calles, o superando cuando corresponda, una pequeña-gran fila de turistas que esperan para pagar religiosamente la entrada. O pisar los adoquines de granito como hicieron las sandalias de Julio César, o los caballos de los Vándalos que asolaron la ciudad; rozar con los dedos el Rapto de Proserpina, escuchar el agua de la Fuente de los Cuatro Ríos como lo pudo hacer Bernini, o plantarse bajo el Juicio Final de la misma forma que habría podido hacer Miguel Ángel hace unos cuantos siglos para observar su obra.

Todo ello digo, en los últimos dos mil años ha sido común a todos los Audreys y Gregories que se hayan dado un rulo por la ciudad en moto, en carricoche o en burro, pero los que de ninguna manera siguen igual en todos estos siglos han sido los habitantes de la eterna ciudad...no me quiero extender con esto, pero superan con creces todos los supuestos estereotipos que tenemos de los italianos (nada que ver, por cierto, los romanos con los toscanos)
También, a la vista de la película que da nombre a este escrito, está claro que la circulación no es precisamente la misma. Vamos, que por muy héroe y galán que sea el amigo Gregory Peck, habrían durado, él y la angelical Audrey Hepburn, exáctamente un minuto en morir arrollados por cualquiera de los miles de locos y locas que, deseosos de sumar puntos, conducen (un decir...) por los longevos adoquines de la ciudad. 

Por cierto, un premio para el policía de la plaza de Venecia, que subido en una minúscula tarima, trata de organizar el caos que le rodea. Sin palabras.

Por otro lado, de todos es sabido que los italianos cuidan lo suyo como nadie, y de lo mejor que tienen, la gastronomía en general y el vino en particular. En todos los casos, ya fuera en el más turístico de los ristorantes, o la más casera de las trattorias, excelente calidad, cantidad y cuidado en todo lo referente a la forma de servirlo. Nada de vino en vaso o en tazas decoradas como me encuentro de vez en cuando por ahí. Por cierto, para que no se me olvide, una uva del Lazio a seguir: Nero Buono. Espectacular.
Otra cosa. A ver si aprendemos, pero por muchas enotecas, trattorías o ristorantes que uno pise durante el día, en Roma y en toda Italia, uno vuelve a su casa desprendiendo, más o menos, el mismo olor que el tenía al salir. Es decir, en estos sitios ni huele a fritanga ni se fuma. Algo que no deja de sorprendernos a los que vivimos aquí.

En definitiva, decir que la ciudad que una vez creó el logotipo más antiguo del mundo, es, pese al gran número de sus habitantes que no lo merezcan, un destino ineludible para cualquiera. Y más aún para flipados a los que, como a mí, nos gustan las piedras y demás vestigios de civilizaciones antiguas. Al menos una vez. 
Eso sí, recomiendo tranquilidad para tratar con los oriundos y sobre todo, buena forma física para enfrentarse a eternas caminatas bajo el más que justiciero sol latino.

lunes, 8 de junio de 2009

Las peores de la historia.

Finalizan unas nuevas elecciones y el resultado, como siempre, nefasto. No porque hayan ganado unos u otros, que visto lo visto es lo de menos, sino porque pese a los esfuerzos físicos, químicos, ecológicos y económicos de nuestros representantes políticos, el porcentaje de españoles que han acudido a ejercer su derecho a participar en la fiesta de la democracia por antonomasia ha sido del 43%. Una tendencia minimista que supera negativamente todos los antecedentes desde que se inauguró el parlamento europeo. Es decir, las peores elecciones europeas de la historia.
No parecen funcionar el insulto, la amenazas, la acusación, el descrédito, el yo soy más listo que tú, el yo la tengo más larga y demás "estrategias políticas" como las que se han esgrimido a lo largo de la campaña...y me da que pensar sobre el objetivo que tiene toda esta gente a la hora de plantearse unas elecciones: ganar aunque ni siquiera participe la mitad de la gente a la que vamos a representar. O directamente ganar. Quisiera pensar que no es eso lo que buscan, aunque si así fuera, recomendaría lo que ya dijo Einstein aplicado a otra disciplina: 
"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo."
Y no quiero terminar este escrito sin hacer alusión a un lugar que en breve voy a tener cerca. Mira que están mal las cosas por aquí, pero que Berlusconi haya vuelto a ganar las elecciones y encima con holgura, me da que pensar sobre la salud mental de los habitantes del Lazio y aledaños. Está claro que siempre se puede empeorar, Madonna Santíssima.

viernes, 5 de junio de 2009

El European Spalation Source se va a Suecia.

Otra en la frente. 
Si hace no demasiado era Barcelona la que se quedaba sin el ITER, ahora es Bilbao la que se queda sin el ESS. Es decir, nuevamente España pierde la oportunidad de desarrollar un gran proyecto científico de envergadura mundial.
ESS son las siglas de European Spalation Source y que si bien su nombre no nos dice demasiado, en realidad se trata del futuro laboratorio de investigación de neutrones más importante del mundo, con una inversión de 1.300 millones de Euros y una plantilla estable de 1.000 científicos, que no sólo generará riqueza intelectual en la ciudad Sueca de Lünd (la que finalmente se ha llevado el proyecto), y que por sólo eso ya merece la pena, sino que generará un movimiento económico en la región bastante considerable.
Pese a que aún hay quienes desde el ministerio de ciencia y tecnología consideran que este fiasco no es tan malo, pues Bilbao aún constituiría una subsede de la de Lünd ("Seremos subcampeones", dice algún lumbreras), se trata de una nueva muestra de que estamos a la cola de Europa en cuando a desarrollo científico, y que por mucha palabrería barata que nuestros políticos se empeñen en soltarnos sobre el tema I+D, todavía estamos a años luz del lugar que un país medianamente normal debería ocupar. Vamos, en lo que suele ser la segunda división.

Un comentario interesante sobre el tema en cuestión, de alguien metido en el ajo, aquí.

Salud y a ver a la próxima.